Generación distribuida: ¿el camino hacia la democratización de la energía?

Elena Laj Yuja mira a su familia y sonríe de felicidad, sueña con un futuro mejor para sus hijos.

Ella representa a una de las quince familias de caserío Limón, en Guatemala, que actualmente están beneficiándose con el acceso a electricidad, ya que se autogeneran a partir de paneles solares.

Más acá, en una zona rural del sur santafesino, una firma agropecuaria inauguró un biodigestor para aprovechar el estiércol vacuno y convertirlo en 1,4 megawatts (MW) con el propósito de inyectar esa energía a la red nacional.

En Timbúes, a metros de las principales terminales agroexportadoras, una empresa local procesa efluentes líquidos industriales y los convierte en biogás para autogeneración.

El actual paradigma energético plantea nuevas formas de acceso a la energía, con una serie de beneficios muy concretos: menor costo de la energía; puede adaptarse a las condiciones locales y, fundamentalmente, puede gestionarse con relativa facilidad. Y lo mejor de todo es que son 100% renovables.

Del consumidor al prosumidor

Los especialistas llaman a este fenómeno “generación distribuida”, el cual se define como la generación en lugares cercanos o próximos a la fuente de consumo.

Otra de las grandes ventajas de la generación distribuida es que reduce el impacto ambiental, al eliminar el transporte de energía desde grandes instalaciones como centrales o represas.

A partir de este nuevo paradigma, los usuarios ahora tienen un papel activo en la generación de energía.

Generación distribuida: ¿cómo funciona?

La generación distribuida puede darse en distintos niveles, ya sea desde pequeños aprovechamientos de fuentes renovables para uso doméstico como también en grandes empresas o industrias.

Para ello se necesita contar con tecnologías que permita generar el aprovechamiento, como paneles o biodigestores.

Por otro lado, se deben colocar medidores especiales, denominados “bi-direccionales”, los miden la energía inyectada a la red y la que se toma de esta.

De esta forma, cada usuario consume durante las horas de sol la energía que él mismo genera e inyecta a la red el excedente que no utiliza, en el caso de la energía fotovoltaica.

Este excedente si bien no se almacena tampoco se desperdicia: se consume en horas de la noche y, a su vez, también es aprovechado por otros usuarios de la red.

Democratización de la energía

En muchos casos, como aldeas o lugares sin acceso a la red eléctrica, el acceso a la electricidad implica una verdadera revolución cultural.

En aldeas o poblaciones rurales alejadas, por ejemplo, las personas deben viajar varios kilómetros para comprar diariamente sus alimentos al no contar con heladera o simplemente para poder cargar su teléfono celular.

El caso del caserío Limón en Guatemala es uno de los tantos casos de comunidades en el mundo sin acceso al tendido de red estatal que se beneficia a partir de la autogeneración.

Mediante paneles solares que se conectan en menos de 20 minutos a un sistema de baterías móviles, ahora pueden estudiar cómodamente durante las noches o disfrutar de un partido de futbol por TV.

 

 

Renovables en Argentina

Con la sanción de la Ley 27.191 y la aplicación del Programa Renovar, Argentina ha otorgado un marco jurídico para aquellos interesadas en el desarrollo de proyectos renovables.

No obstante, tal como fue sancionada, la normativa incorpora la figura del “autogenerador distribuido” para aquellos consumidores mayores de 300 kilowattts (kW). Es decir, las empresas.

El biodigestor de Adecoagro, solamente por mencionar un caso, es uno de los más de 30 proyectos incluidos en las rondas Renovar.

Sobre la base de una inversión de USD 6 millones, el proyecto genera energía con el estiércol de las más de 7000 vacas lecheras que producen 250.000 litros por día.

Por su parte, Santa Fe es pionera en materia de energías renovables en Argentina. Con una normativa sancionada en 2006, la provincia viene promoviendo activamente las iniciativas de generación distribuida.

A través del programa Prosumidores, ofrece no solamente a las empresas, sino que también promueve entre usuarios residenciales la posibilidad de inyectar sus excedentes a la red.

Generación distribuida: ahorro para las empresas.

En Argentina, la reciente devaluación del peso y el aumento de las tarifas de los servicios públicos impactan de lleno sobre la rentabilidad de muchas empresas.

En el caso de las PyMes, que representan el 83% del total del total de empresas, en muchos casos ya están comenzando a revisar sus esquemas de consumo de energía.

“Cuando uno se sienta con los gerentes de Compras de las empresas, ellos te mencionan que ahorran en ítems como seguridad, combustible o comida, pero nunca en energía”, señala Richard Irvine, Director de CONDOR GROUP.

Para las PyMes, el desafío está en ver que hay otras opciones que permiten ahorrar ese dinero. “La autogeneración es una opción, pero hay otras alternativas como la compra de energía renovable estableciendo un acuerdo con la empresa que provea la energía”.

Actualmente, CONDOR GROUP ha añadido a su portafolio de productos el servicio de consultoría energética y asesoramiento para pymes.

“Apuntamos a que las empresas hagan una mejor compra y utilización de la energía para que paguen menos sin afectar su productividad, que es lo que en definitiva hace crecer a las empresas”, subraya el directivo.

CONDOR GROUP

Autor: CONDOR GROUP

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